La delegación de Ecuador está conformada por 48 deportistas, quienes actuarán en 15 disciplinas. Ecuador tiene un reto olímpico desde 2008.
EFE
Ecuador afronta un reto olímpico en Tokio con la esperanza de alcanzar al menos dos o tres medallas y poner fin a la sequía desde 2008, preseas con las que materializar también la inversión realizada en su Plan de Alto Rendimiento (PAR) y alentar a un nuevo modelo de financiación.
Si bien la preparación no ha sido la mejor debido a la alteración en la agenda de cada disciplina deportiva por la pandemia del coronavirus, paradójicamente Ecuador ha alcanzado para estos juegos el récord de 15 disciplinas deportivas y 48 atletas clasificados.
Una cifra con la que supera a la delegación que envió a los Juegos de Brasil en 2016, 38, y a los de Londres, 36.
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La apuesta femenina
Con casi dos tercios de mujeres en su delegación (30 de 48), Ecuador apuesta por medallas en sus potentes disciplinas femeninas de marcha y levantamiento de pesas, aunque no pierde de vista a su máxima estrella del momento: el ciclista Richard Carapaz.
Unas esperanzas que se ven reforzadas por los recientes logros del deporte ecuatoriano en general, y que se han visto impulsadas por los efectos de un Plan de Alto Rendimiento que, sin ser ni mucho menos perfecto, dio brío desde 2013 a la localización de jóvenes talentos por todo el país.
El ministro de Deportes, Sebastián Palacios, cuida sus expectativas, y considera que, pese a que ellas son más, 30 de 48, “las posibilidades de traer una medalla están hoy 50/50 entre que sea hombre o mujer”.
En cualquier caso, el que ellas sean más es “un buen mensaje para la sociedad en la que tanto luchamos por la igualdad de oportunidades y el derecho, por impulsar más el desarrollo profesional de las mujeres”.
El reto olímpico en pesas
Entre las clasificadas con mejores posibilidades destacan Glenda Morejón, Karla Jaramillo y Paola Pérez en 20 km marcha; el equipo de 4×100 femenino; y, por supuesto, el potentísimo conjunto de levantamiento de pesas -que va completo- con Neisi Dajomes, Tamara Salazar, Angie Palacios, y la veterana Alexandra Escobar, de 40 años y en sus quintos Juegos.
Y en especial Neisi Dajomes, de 23 años, que sale por segunda ocasión a una olimpiada tras haber sido campeona mundial en los juveniles de Georgia 2016, Tokio 2017 y Tashkent 2018. En el Mundial Absoluto de Turkmenistán 2018 obtuvo dos medallas de bronce, y un año después el oro en el Panamericano de Lima.
En otros deportes
Doménica Azuero, en ciclismo BMX y campeona mundial de bicicrós junior en 2014, es otra de las que se podría esperar la sorpresa, aunque atletas mujeres ecuatorianas las habrá también en boxeo, lucha, tiro deportivo, triatlón, natación, pentatlón, surf, judo y tiro con arco.
Esperanzas en stand by
El ecuatoriano Alex Quiñónez, actual medallista de bronce mundial en 200 metros, ha sido suspendido un año por la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) por no estar localizable tres veces en el plazo de doce meses para controles de dopaje.
El atleta del FC Barcelona ha infringido, según la AIU, el artículo 2.4 del reglamento antidopaje, que considera tres omisiones en dicho plazo como un positivo, y traslada el caso al Tribunal Disciplinario de World Athletics.
La suspensión de Quiñónez tiene efecto por un año a partir del 21 de junio de este año, por lo que podría competir en los Mundiales de Eugene (Oregón, EEUU), que se disputarán del 15 al 24 de julio de 2022.
Quiñónez, de 31 años, se clasificó tercero en los Mundiales de Doha 2019 con una marca de 19.98 y subió al podio del estadio Khalifa junto al estadounidense Noah Lyles (19.83) y el canadiense André De Grasse (19.95).
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